Morgan- River
Esa mesa es la nuestra.
Pase lo que pase,
siempre que miremos hacia ella
sabremos que nos escuchó
confiarnos aquello que no compartimos
con ningún alma más.
Y eso ni está bien ni está mal,
solo permanece como elemento inalterable
de una amistad voluble
que aumenta y decrece,
que brilla y se apaga,
que nos une y nos separa
en ciclos de tiempo
que no podemos controlar
hasta cuándo llegarán.
Siempre que miremos hacia ella,
sabremos que guarda nuestras miserias,
testigo silenciosa de abrirnos en canal
y, sin saberlo,
ayudarnos a sanar.
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