08/05/23

 

                                                                                                                                  Morgan- River


Esa mesa es la nuestra.

Pase lo que pase,

siempre que miremos hacia ella

sabremos que nos escuchó

confiarnos aquello que no compartimos

con ningún alma más.

Y eso ni está bien ni está mal,

solo permanece como elemento inalterable

de una amistad voluble

que aumenta y decrece,

que brilla y se apaga,

que nos une y nos separa

en ciclos de tiempo

que no podemos controlar

hasta cuándo llegarán.

Siempre que miremos hacia ella,

sabremos que guarda nuestras miserias,

testigo silenciosa de abrirnos en canal

y, sin saberlo,

ayudarnos a sanar.

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