18/05/23

 

Imagen de Mikhail Nilov (pexels user: @mikhail-nilov)
                                                                                       

Recuerdo, puesto que no ha sido hace tanto tiempo,

los años en los que me asomé al abismo.

Lo miré a los ojos,

y me devolvió la fría indiferencia de quien sabe

que no soy más que una insignificante mota de polvo

en un universo infinito

al que no le importo ni siquiera un mínimo.

Me rompí

en tantos pedazos pequeños

que pensé que jamás podría volver a juntarlos.

Me arrastré

buscando la forma de creer

que todo volvería iba a ir bien.

Me anestesié

en un vacío emocional

que pudo conmigo después de años

de intensa lucha contra aquello

que la vida me había preparado en el camino.

Era demasiado para poder soportarlo.

Dormí en vida,

en un tiempo en que creía que moriría

cada mañana al levantarme.

No recuerdo abrir los ojos de nuevo,

pero sé que todo eso,

todo lo oscuro,

me mira desde la esquina del miedo,

atento,

esperando su momento

de arrastrarme de nuevo

hasta las profundidades del infierno.

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