04/10/24

 

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Llenar la boca de verbos dicendi

a veces sucede ser el camino

más corto para no transmitir nada.


Otras veces

completa el agujero del pecho,

rellena de sentido el vacío,

acuna entre sus trazos el olvido.

Reconforta, transmite,

traduce el mundo interior

y lo regala

a quien quiera escuchar con los ojos.


Delicado dodecaedro delirante.

Decir “diciendo” desesperadamente.

Documentar días decadentes.

Desbarrar.

Desgañitarse.

Despedir.

Decaer días documentados.

Decir “diciendo” dadivosamente.

Delicado despertar doloroso.


Soltar la mano.

Pelos erizados en la nuca al escuchar la nada que dices

y abrazar el cuerpo que deletreas con los dedos.


Porque decir también es silencio

y manos llenas de piel.

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