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| Imagen de StockSnap (pixabay user_id:894430) |
*Ejercicio al hilo de la clase "Las patas muy cortas", donde crear un texto en el que la mentira tenga una consecuencia o repercusión.
Puedes confiar en mi
Miénteme, engáñame con la verdad, la razón.
Así te pierdes por la boca, pero te salvas por el corazón.
Los Suaves
A veces lanzo al aire una mentira muy descarada. Hay que tener la mirada serena y la sonrisa socarrona, ese punto de confianza en uno mismo que permita dudar a la otra persona. Ahí radica la belleza de la mentira bien contada: el aplomo del gesto y el poso de una verdad plausible que ejerza de base.
Sin embargo, a mí no me gusta contar mentiras. Yo prefiero las medias verdades. Esas que te salvan de desnudarte con una verdad dolorosa. Por eso ahora noto la tensión en la comisura de los labios y el remolino en las entrañas, debatiéndome entre la mentira pura y dura y la verdad a medias, porque la verdad no está entre mis opciones.
—Estate tranquilo: estoy convencida de que nunca encontrarán el cuerpo sin ayuda.
Él parece liberarse de un peso invisible al escuchar mis palabras, completamente ignorante de que ya he contactado de forma anónima con la policía.

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